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Aldo Lavagnini en
su "Manual del Aprendiz" dice lo siguiente "Los
masones se agrupan en logias según sus afinidades naturales,
de orden intelectual, social o profesional. Cada Logia tiene así
su particular fisonomía y orientación, expresión
colectiva de los ideales y tendencias individuales de los que
la integran."
La realidad es que nuestra Logia es única dentro de la
Gran Logia de España y en estos Valles de Zaragoza. por
más que pudieran coexistir cien logias más y representa
parte de una cadena que nos une con nuestros Hermanos de otras
épocas, de otros países, incluso de otra concepción
masónica que nació operativa para devenir en especulativa,
pero que sigue siendo Masonería Regular y sigue manteniendo
activa una Institución que tiene aún mucho que aportar
en favor de cualquier hombre que pretenda mejorar armónicamente
en compañía de otros.
Fijaos que no hablamos de mejor o peor de más o menos
importante sino que entramos a considerar la idea de que sólo
nosotros podemos mejorar nuestra realidad y hacerla positiva y
duradera. No es "mejor" un Taller de médicos
con cincuenta miembros activos que uno de artesanos con veinte,
cada uno de ellos "sólo" es una parte de la cadena
y este eslabón, que tiene el número 35 y el nombre
distintivo de Santiago Ramón y Cajal, está compuesto
por Andoni, Bonifacio, Alex, Felipe, Ángel, Pepe, Jairo,
Javier, Darío, Antonio, Alfonso.y cuántos más
a los cuales recordamos que viven al lado de otros a los cuales
aún no conocemos, pero vendrán cuando sea su momento.
Volviendo a citar al mismo autor: "Todo masón
debe cooperar como mejor pueda a la actividad impersonal del conjunto
del que forma parte integrante, aportando a la Obra Común
el tributo de su pensamiento y buena voluntad".
"Actividad impersonal del conjunto" es la
clave a tener en cuenta si pretendemos realmente aportar a la
Logia y no a nuestra idea de la logia o a una persona concreta
del taller con la cual, por el motivo que sea, nos sentimos especialmente
comprometidos. Trabajar en el primer sentido es trabajar por el
futuro, trabajar en el segundo es trabajar por el presente, pues
todas las aportaciones ocasionales y sin método serán
gratas y bien recibidas por todos, pero serán siempre de
corto recorrido al no contribuir de manera decidida a consolidar
un estilo propio apreciable por cada hermano que, como visitante
o nuevo miembro, comparte el tiempo sagrado con el resto de obreros
del taller.
"Cada uno de los miembros de la Logia - dice Lavagnini
- tiene su deber particular, según el puesto que ocupa
y la actividad que le corresponde, de los que debe hacerse intérprete
fiel". No hay otro modo de consolidar la realidad de
una Respetable Logia que cumplir con el máximo celo las
obligaciones propias del puesto de trabajo que tenemos asignado.
Tengo la impresión de que ahí reside la belleza
y el atractivo de un Taller que prospera al tiempo que otros fracasan,
a imagen de la naturaleza donde un animal con las facciones simétricas
y regulares triunfa y se reproduce mientras otros son rechazados.como
si la actividad constante reglada, el fiel cumplimiento del ritual
o el cuidado en la decoración del Templo creasen una atmósfera
especial que otorgan a los trabajos una especial fuerza y vigor.
Os animo a que recordéis conmigo que es imprescindible
cumplir con nuestras obligaciones en favor de la Logia, pues ella
es quien debe sobrevivirnos y canalizar todas nuestras fuerzas
hacia el mejor de los futuros masónicos posibles asentándose
firmemente en el mejor de nuestros pasados, no personalicemos
nuestras aportaciones, pues las personas podrán desilusionarnos,
pero la R.·.L.·.Santiago Ramón y Cajal nº
35 no, al ser parte de una Historia Común que mientras
se alimenta y crece nutre lo mejor de nosotros mismos.
"Salud, Fuerza y Unión"
A. F. M.·. M.·.
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