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Se me insta desde la
columna B a que mi último trabajo como aprendiz sea el
trazado de una plancha cuyo tema sean las herramientas del aprendiz,
lo que me dispongo a hacer con sumo gusto, esperando cumplir el
objetivo.
Comenzaré diciendo que además de compartir el amor
por los libros con mis hermanos, una de las cosas que siempre
me ha atraído especialmente son las herramientas, es decir
las herramientas de trabajo real, operativas como diríamos
nosotros.
Lo que pretendo analizar, es de qué forma el uso y manejo
de las herramientas a lo largo de la historia y prehistoria de
la especie humana han sido y son en gran parte responsables de
la evolución intelectual y tecnológica del ser humano.
Ya hace 3 millones de años desde la diversificación
de los homínidos y la separación de las diferentes
ramas de los primates entre los póngidos o primates antropomorfos
y la del género homo (al que pertenecemos), parece ser
que una de las teorías científicas más aceptadas
es la del homo habilis que surgió hace unos 2 millones
de años, también conocido cono homo faber, es decir
“el que fabrica o construye”.
Esta teoría se basa en que en un momento dado de la evolución
de los homínidos se desarrolló la capacidad de oponer
el dedo pulgar a los restantes cuatro, dotando así a una
especie de primates de gran habilidad para la construcción
y el manejo más complejo de herramientas.
Parece ser que de este modo se comenzó, mediante la capacidad
del uso de herramientas y la posibilidad de modificación
de los elementos de la naturaleza, unida a la bipedestación,
a pensar y a desarrollar posteriormente una capacidad craneal
mayor y una inteligencia superior a la del resto del reino animal.
De esta forma, igual que es aceptado que la evolución
natural se basa en el principio de que la función o la
necesidad creó al órgano y no al revés, cuando
algunas ramas de los homínidos comenzaron a desarrollar
una mayor capacidad cerebral y probablemente a intentar manejos
y fabricación de herramientas básicas, comenzaron
a adaptarse fisiológicamente a la utilización de
herramientas, esto unido a una mayor inteligencia pudo ser una
circunstancia determinante a la hora de la evolución de
un simio en lo que en la actualidad somos.
Me gustaría hacer una descripción de herramienta:
Las herramientas, nacen siempre de la necesidad de realizar un
determinado trabajo o de solucionar algún tipo de problema,
no hay más que echar la vista atrás para darse cuenta
de cómo a lo largo de la historia nos hemos esforzado por
concebir y utilizar herramientas y mecanismos cada vez de mayor
complejidad para resolver los más diversos problemas y
ayudar al hombre en sus tareas y trabajos.
El término herramienta se refiere a las herramientas de
mano que normalmente nos vienen a la cabeza (martillo, hacha,
paleta, etc.), pero en el sentido amplio de la palabra es todo
aquello que permite al hombre realizar un trabajo, así,
una herramienta de circunstancias empleada en la prehistoria no
era otra cosa que una piedra convenientemente afilada atada a
un palo, también puede servir un largo tronco como palanca,
sirva estos ejemplos solamente para ilustrar cómo la palabra
herramienta en un sentido amplio puede referirse actualmente desde
a un bolígrafo, una excavadora, un teléfono, o una
motocicleta, si estos nos sirven para cumplir un objetivo o para
trabajar.
Si un escritor utiliza una pluma o un procesador de texto de
última generación es irrelevante, lo importante
es que ambos le permiten realizar su trabajo y será el
profesional quién decida qué herramienta utilizar.
He tenido la oportunidad de manejar muy diversos tipos de herramientas,
y la verdad es que no hay mejor maestro para la realización
de un determinado trabajo que una herramienta, creo que realmente
las herramientas, desde las más simples hasta las más
sofisticadas, pueden enseñarnos algo y no solo eso sino
que con la destreza y el paso del tiempo y el trabajo constante
uno va adquiriendo parte de la esencia de esa herramienta, un
maestro de oficios me dijo hace tiempo, “comienzas a dominar
una herramienta cuando dejas que la herramienta haga su trabajo”,
es decir que un hacha solamente sabe cortar madera y cuando la
persona llega a un grado de manejo tal que la mente no limita
el funcionamiento de la herramienta es cuando realmente es eficiente
en su trabajo porque no influye con sus pensamientos, es decir
que el cuerpo ha reconocido el lenguaje de la herramienta y automatizado
los movimientos que la permiten trabajar eficientemente según
alguien la pensó y fabricó.
Puede parecer algo extraño lo que digo, pero ¿qué
diferencia encontramos entre un experto profesional y un maestro?
Para mí la respuesta es que el experto conoce y domina
la técnica del trabajo en cuestión, probablemente
también tenga los conocimientos específicos sobre
el trabajo, pero el maestro es sin duda alguien que conoce el
manejo de las herramientas y todos las dificultades, secretos
y entresijos de su oficio y está dispuesto a enseñarlos,
él ha descubierto todo lo que la herramienta tiene que
aportar a su profesión y cómo sacarle el mayor provecho,
una frase sobre esto que me gusta mucho es “que un autentico
maestro es alguien que conoce el camino y ha vuelto para enseñarlo”.
La capacidad de formar personas (aprendices, compañeros
y maestros), que las utilizaran con destreza cada uno en su grado
y condición han sido un punto importantísimo a la
hora del progreso de las distintas civilizaciones históricamente,
tanto es así, que los pueblos que han sido hábiles
en el manejo de herramientas se han podido defender o atacar con
mayor efectividad a otros y por tanto sobrevivir.
Las herramientas del aprendiz son: el mazo, el cincel y la regla
de 24 divisiones, además de otras que se encuentran presentes
en la logia de aprendiz y que éste puede observar, pero
no trabajar con ellas.
Comenzaré describiendo el mazo. ¿Qué es
un mazo? Un mazo es la solución al problema de golpear
algo con contundencia, es una extensión de nuestro brazo
o brazos para mediante una mayor palanca dada por la longitud
del mango conseguir mayor fuerza de golpeo, además en el
extremo llevará una parte pesada de diferentes pesos y
formas dependiendo del trabajo a realizar, también los
nombres con los que se le denomina cambian según el tamaño,
forma y también el área geográfica (maza,
mazo, maceta, mallo, martillo, etc.). Algo tan simple como un
mazo puede tener tanto operativa como simbólicamente mucho
que enseñar, un mazo nos enseña que la fuerza de
un hombre bien aprovechada y en la dirección correcta puede
realizar enormes tareas, así tenemos que con un mazo y
unas cuñas de metal podemos partir un gran bloque de piedra,
o cómo con simples mazos se tallaron las piedras que dan
forma a los templos que se han mantenido en pie durante siglos,
y esto es algo que las obras de ladrillo producido industrialmente
en la actualidad no consiguen.
Simbólicamente en masonería se da esta herramienta
al aprendiz para que comience el trabajo de convertir su piedra
bruta en piedra cúbica, esta herramienta es específica
del aprendiz porque el aprendiz en el taller representa la fuerza
de la ilusión, de las ganas de trabajar, de la necesidad
imperiosa de saber, de la inquietud de los primeros pasos en el
taller.
También hay que decir que el mazo es, dentro de las herramientas
del constructor una herramienta básica, de trabajo duro,
sencillo, agotador, y humilde pero sin el cual no se podría
levantar ningún templo, si no hay mazos que desbasten nuestras
piedras no se pueden convertir en cúbicas para posteriormente
poder utilizar otras herramientas de trazado y medición
más sutiles y precisas, de esta forma las herramientas
del aprendiz son la base de nuestra construcción, debido
a que si no comenzamos por el trabajo más duro, que es
el golpeo, la forja y el endurecimiento de nosotros mismos enfrentándonos
con nuestras imperfecciones, nuestros miedos, nuestras frustraciones,
golpeando en aquellos lugares donde debemos mejorar, siendo humildes
como aprendices pero con ganas de mejorar y perfeccionarnos en
el arte u oficio, si no hacemos esto antes de nada, podremos tener
muchas herramientas después en los grados siguientes, pero
no tendremos piedras cúbicas para colocar y ofrecer al
templo y no formaremos parte de éste.
Otra herramienta del aprendiz es la regla de 24 divisiones, esta
nos enseña la rectitud, y también la justa medida,
además tiene las mismas divisiones que el día, de
esta forma nos dice que debemos medir nuestro tiempo de trabajo
y descanso, una división muy antigua de este y que se aplicaba
en gremios de constructores sería dedicar 8 horas al trabajo,
otras 8 horas a la ayuda al prójimo y al estudio y las
8 restantes a descansar.
La tercera herramienta que tiene el aprendiz es el cincel, el
cincel es la herramienta que convierte el simple golpeo sin control
del mazo, en trabajo. Realizando los cortes con precisión
en los lugares donde es necesario, de igual forma que el mazo,
existen multitud de clases de cinceles dependiendo de su tamaño,
forma y del material que están destinados a trabajar, también
como el mazo existen distintos nombres que cambian según
la zona geográfica que nos encontremos y también
del tipo de cincel, así, nos encontraremos con (cortafríos,
punteros, cuñas, puntas, escoplos, formones etc.), pero
todos tienen un manejo similar y necesitan del empuje del mazo
para realizar su función.
Es muy importante esta observación, la de que el cincel
sin el mazo no sirve de nada, porque simbólicamente tenemos
que combinar la energía del empuje del mazo con el uso
inteligente en la aplicación de esta con el cincel, tenemos
pues que la fuerza debe ser siempre guiada con inteligencia para
poder realizar un trabajo que nos haga mejores cada día,
así, mientras debemos tratar de mantener ese impulso inicial
y la energía y ganas de trabajar del aprendiz mediante
el uso del mazo y también debemos elegir con cuidado e
inteligencia aquellos lugares donde aplicar nuestra fuerza mediante
el uso del cincel para descargar de material sobrante nuestra
piedra golpeando rítmicamente y estableciendo así
un método de realización personal que simbólicamente
se podría asemejar al modo en que un escultor observa un
gran bloque de mármol.
El maestro escultor o cantero no ve un simple bloque de roca
sin forma especifica, sino que ve la forma perfecta que podrá
sacar de allí y de hecho la escultura o polígono
siempre se encuentra dentro del bloque inicial, solamente hay
que quitar o rectificar todo el material que sobra para poder
llegar a la obra maestra, pienso que de esta forma debemos actuar
en nuestro trabajo interior.
Todos tenemos en nuestra mente una idea de lo que puede ser un
hombre en el sentido en el que nuestro hermano Rudyard Kipling
describe en su famoso texto.
Un hombre completo, perfecto, sin mancha, un ejemplo a seguir
para los que le rodean, puesto que hemos elegido esa vía
y nos queda mucho por hacer para intentar siquiera llegar a ser
ese hombre ideal, que seguramente será una mezcla de hombres
que pasaron por nuestra vida y nos dieron, y nos siguen dando
ejemplo, me propongo pues decir que no solo simbolizamos ese bloque
sin forma para construir nuestro templo, sino que realmente visualicemos
la piedra que todos llevamos dentro y que queremos llegar a ser,
y así mediante las herramientas y el método que
la masonería ofrece a los aprendices podemos intentar visualizar
ese bloque simbólico en todos y cada uno de nuestros hermanos,
algunos nos han precedido en el camino y nos ayudan y enseñan,
para con su ejemplo hacernos ver la piedra perfecta que llevamos
dentro, para poder quitar todas nuestras imperfecciones y tal
vez algún día llegar a conseguir ser un hombre,
un ser humano en todo su significado, y si no seguro que el camino
habrá merecido la pena ser andado.
Así lo he pensado y he querido compartirlo con
vosotros.
S.·.F.·.U.·.
D.N. C.·.M.·.
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