Queridos Hermanos:
Vi la luz masónica en la ciudad de Buenos Aires, me tocó
hacerlo en la Logia número 3, una de las siete logias fundadoras
de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones
en 1857. De las cosas que me maravillaron al ingresar, fueron
las personas lo que más me cautivó, lo que más
me sorprendió, si, fueron los masones quienes despertaban
mi interés más que nuestros símbolos y alegorías.
Un hermano por quien tengo un amor fraternal enorme, quien está
muy viejito, y quien es mi ejemplo a seguir en la Orden, me dijo
una vez: "Si tuviera que guardar un solo libro sobre
masonería, guardaría los "Diálogos
Masónicos" de Lessing. Allí se resume el
verdadero espíritu de la Masonería."
Esas palabras se grabaron para siempre en mi memoria. Conseguirlo
no fue fácil, pero teníamos la suerte que la introducción
al traductor había sido realizada por un hermano llamado
Ernesto F. G. Plaut, quien había trabajado en la Logia
Germania de Buenos Aires, y gracias a él se habían
conseguido algunas pocas copias, que pronto desaparecieron. Databan
de 1948. Grata fue mi sorpresa cuando llegó a mis manos,
obsequio de aquel hermano, una copia original de los "Diálogos
Masónicos". Atesorar el libro y no compartirlo significaba
privar a muchos de tan excelsos pensamientos. Otros ni sabían
de su existencia. Semejante tesoro masónico me imponía
la necesidad de compartirlo con la mayor cantidad de hermanos
posible. Ahora, está en sus manos.
No tengo el inmenso placer de conocerlos y no importa la distancia
que nos separa, aprovechemos este puente que hoy nos ofrece Lessing,
para estar más cerca.
Compartir este hermoso libro me acerca mucho más a Ustedes.
Un enorme abrazo desde Buenos Aires. Su hermano
Néstor L. Hernández
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