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| L.·.I.·.F.·. |
S.·.F.·.U.·. |

| Aurora A.·.M.·. |
Logia Ara Solis
I |
G.O.I. |
S.·. F.·. U.·. (Salud, Fuerza y Unión)
V.·. M.·., QQ.·. HH.·. en vuestros
grados y calidades:
“Todo se mueve, todo vibra”
El Kibalión
La doctrina hermética enseña que el universo manifestado
vibra en diferentes frecuencias, desde las más sutiles
a las más lentas y densas que constituyen el mundo material.
Desde lo no-nacido surgirían los planos de existencia y,
según los pitagóricos, se harían manifiestos
según un orden.

Lo perceptible se muestra desdoblado. El Uno es un polo, la materia
extremadamente densa el otro. Entre ambos, oscilando en diferentes
intensidades de vibración se despliega todo el Universo
manifestado.
Pitágoras entendía que la armonía y el orden
subyacentes en toda manifestación pueden ser descritos
numéricamente. El ser humano sería el ente capaz
de descubrir las proporciones armónicas de la naturaleza,
la música y el movimiento de los astros...
A partir del Uno, el Cosmos se genera a través de combinaciones
numéricas.
En el simbolismo del Axis Mundi presente en casi todas las Tradiciones,
lo no-nacido se polariza en Espíritu y materia. El hinduísmo
lo expresa como Purusha y Prakritti, el Budismo como Vacuidad
y fenómenos, el taoismo como Cielo y Tierra, dos polos
entre los cuales se extiende todo el mundo manifestado.
El Axis Mundi se representa como un eje vertical, una plomada,
la letra Iod, una vara, un lingam, un rayo, el vajra... múltiples
símbolos que expresan la primera polaridad surgida de Aquello
que está más allá de la existencia y no existencia,
del Vacío y los fenómenos: el Eje en cuya cima se
representa la Unidad, el Cielo, el Espíritu, y en su base
la multiplicidad más diferenciada, la Tierra, el Caos.

Según la Kábalah las tres primeras sefiroth conforman
el plano más alto, el llamado Mundo de las Emanaciones,
el Ser Universal, Olam Ha Atsiluth. La primera sefiroth
es Kether, la Unidad. La segunda es Hokhmah,
la energía irradiante, lo masculino. La tercera Binah,
la virgen negra, la madre universal llamada Isis por los antiguos
egipcios.
A partir de esta Triada Suprema comenzaría a manifestarse
el Mundo de la Creación, formado por las sefiroth Hesed
(cuatro), Gueburah (cinco) y Tifereth (seis).

Árbol Sefirótico
El Tao te King dice: "El Tao dio a luz al Uno,
el Uno dio a luz al Dos, el Dos dio a luz al Tres, el Tres dio
a luz a las innumerables cosas".
En palabras de René Guénon, "el
cuatro, producido inmediatamente por el tres, equivale en cierto
modo a todo el conjunto de los números...”

El cuatro es el número que simboliza
la unidad que se manifiesta, la generación del mundo fenomenal
que se despliega en las tres direcciones del espacio más
el tiempo, y donde los sucesos acontecen regidos por las leyes
de la tétrada: las cuatro estaciones del año, las
cuatro fases de la luna, los cuatro puntos cardinales, las cuatro
edades del hombre, los cuatro inconmensurables estados de la mente,
o los cuatro elementos (tierra, aire, agua y fuego).
Según Guénon, el cuatro se representa en el plano
en su forma estática con un cuadrado, y en su modalidad
dinámica con una cruz o una svástica. La cruz expresa
los radios de una rueda, el movimiento, la manifestación
a partir de un centro inmóvil. La svásica indica
además el sentido del giro; polar: del Norte al Oriente,
o solar: del Sur al Oriente.
Esta cruz se resolvería en un plano perpendicular al Eje
del mundo. El punto de contacto es el centro inmóvil, la
quintaesencia, coincidente con el Axis Mundi, a través
del cual sería posible acceder a los demás planos
de existencia, puesto que cada plano tiene un punto de contacto
con el eje del mundo, un punto Vacío.
El recorrido a través del Eje del mundo es representado
con el símbolo del fuego. Es el fuego de kundalini y de
los alquimistas, la conciencia despierta que nace de la observación
interna y del conocimiento de nuestras emociones y pensamientos.
El fuego se expresa en la forma de un sólido regular de
4 caras, el tetraedro, formado por 4 triángulos equiláteros.
Es la imagen tridimensional del Delta luminoso que dirige nuestras
Logias. El simbolismo del 4 también está presente
en el pavimento de mosaico de nuestros templos que recubre una
superficie limitada por cuatro lados, en una proporción
aúrea: 3 de ancho y 4 de largo.


Monedas griegas con el Pentagrama
pitagórico halladas en Metaponto (450 a.C).

Proporción aúrea en la estrella
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Proporción aúrea en el ser humano
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En música se relaciona al número cuatro con la
nota “fa” y al cinco con la nota “sol”.
El cinco simboliza la unión de lo masculino
y lo femenino.
El hombre tiene cinco sentidos, cinco dedos en cada extremidad
y puede dibujarse inscrito en una estrella de cinco puntas trazada
con cinco trazos continuos. Es la pentalfa, también llamada
Pentagrama místico, símbolo del microcosmos, de
la Escuela Pitagórica y del ser humano porque sus lados
encierran la proporción aúrea presente en todas
las formas de vida.
En el yoga, la estrella de cinco puntas es un símbolo
de Shiva y en el budismo se enseña que el ser humano se
compone de cinco agregados. En Masonería el símbolo
del compañero es la estrella flamígera, en cuyo
centro está la letra G.
La tradición hermética representa la estrella flamígera
rodeada del Tetragrammaton:

La palabra TE TRA GRAM MATON es el nombre Impronunciable, que
en hebreo tiene cuatro letras: IOD-HE-VAU-HE: –Y, H, V,
H– Representa el despliegue de la manifestación que
comienza en la energía radiante de la Iod, es recibida
en el recipiente de la madre (He, Binah), es plena consciencia
en el hombre realizado (el Vau, Thiphereth, la sexta sefiroth)
y se manifiesta como sustancia en Yesod (He, la décima
sefiroth).
Con cinco lados se construye un pentágono y con doce pentágonos
un dodecaedro
El cinco más la unidad da lugar al seis.
En música es la nota “la”. Es símbolo
de estabilidad y la representación del macrocosmos actuando
en cada ser.
La representación de la cruz en tres dimensiones es una
figura de seis ejes que confluyen en un punto. Simboliza la unión
del plano de manifestación humano con el Axis mundi, el
eje de fuego. En ese punto de cruce se unen la energía
espiritual descendente y la energía material que asciende
a lo alto, la unión del Cielo y la Tierra. En el yoga se
representa esta unión en el chacra del corazón por
medio de una estrella de seis puntas rodeada de doce pétalos.
En la tradición judaica sería la estrella de David.
En el Budismo tibetano aparece esta estrella en el mandala de
Vajrayoguini, deidad que representa la energía femenina
en la más alta y pura vibración.

Chacra Anahatha
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Estrella de David
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Cruz tridimensional
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Mandala de Vajrayoguini
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Considerado el símbolo de la perfecta armonía,
Euclides consideraba perfecto al nº 6 por equivaler a la
suma de sus divisores.
Seis son las caras de la piedra cúbica que los masones
debemos labrar con las herramientas del Arte Real. El cubo representa
el ideal de la perfección humana por la rectitud y el paralelismo
de sus caras comparables a las tres dimensiones material, moral
y espiritual. Simboliza la Ciudad celeste, el Templo de Jerusalen.
La Logia tiene seis caras orientadas a los puntos cardinales,
el cénit y el nadir, en representación del Cosmos
Según la Kabalah, el universo continúa manifestándose
en el Mundo de las Formaciones constituido por las sefirath 7(Netsah),
8 (Hod) y 9 (Yesodh), finalizando en el Mundo
de la Concreción Material, con la décima y última
sefirath: Malknuth. Este es el extremo inferior del eje,
el punto de retorno a partir del cual se inicia el viaje de vuelta
al Origen.

El ser humano es un microcosmos que reproduce a escala el esquema
universal. Dotado de autoconciencia, se encuentra situado en el
punto medio de la escala. El Axis mundi tiene su reflejo en la
columna vertebral, a la cual llegan la energía ascendente
del plano material y la descendente del plano espiritual, aunque
habitualmente no las percibamos, pues, apenas somos conscientes
de los distintos planos de manifestación.

Nuestra evolución comienza con la observación de
los planos de manifestación más densos, aflorando
los contenidos del inconsciente, nuestras emociones, nuestros
pensamientos, retirando estos velos mentales que nos impiden percibir
vibraciones más elevadas.

Chacra Vishudha
Nuestro eje vertebral va despertando de abajo hacia arriba. El
cinco supone la unión de lo masculino y lo femenino, la
primera vivencia más allá de la dualidad. Para René
Guenon supone la realización del hombre verdadero que ha
encontrado su centro, el punto de silencio que lo conecta con
el Axis Mundi y que el yoga identifica con el despertar del 5º
chacra, Vishuda, situado en la garganta.

El camino del autoconocimiento se vuelve ascendente.
Internamente, el ser humano puede observar en si mismo el despliegue
del mundo manifestado en sentido inverso, desde la décima
sefiroth a la primera, donde la conciencia es reabsorbida en lo
no-nacido, para volver de nuevo a desplegarse en el mundo de la
manifestación en un eterno retorno.
En el microcosmos de cada ser humano, los números simbolizan
la realidad que nuestra conciencia despierta va descubriendo,
diferentes grados de comprensión de nosotros mismos y del
Cosmos. Este simbolismo quedó reflejado en los templos
medievales gracias al arte de los masones operativos que lo plasmaron
tanto en las proporciones de los edificios como tallado en capiteles
y rosetones, transformando las catedrales de piedra en un libro
abierto para los aprendices del Arte Real.
QQ.·.HH.·. recibid un T.·.A.·.F.·.
con alegría
He dicho.
Aurora
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